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¿Qué hacer con las ampollas?

A quién no le ha ocurrido alguna vez que ese par de zapatos nuevos al final nos han provocado unas desagradables ampollas que nos ha tenido unos cuantos días pasándolo mal al andar, o las ampollas formadas por salpicaduras de aceite cuando hemos estado friendo algo en la cocina de casa. Las ampollas pueden ser dolorosas, pero las buenas noticias son que relativamente son inofensivas, y que en la mayoría de los casos las podemos tratar nosotros mismos. Si lo haces bien, se puede aliviar el dolor y evitar la infección. Sin embargo, si se hace de un modo no adecuado, se podrían empeorar las cosas y acabar con una desagradable infección. Por supuesto, si eres diabético o tienes algún problema de circulación, nunca manipules una ampolla o la revientes. En estos casos, hay que llamar al médico para un tratamiento apropiado o al menos las instrucciones para hacerlo.

Al ser las ampollas un posible motivo de infección, no hay que olvidarse de lavarse las manos antes de empezar a curarnos la ampolla. Nunca hay que reventarla con las manos, y lo debemos hacer con el método adecuando. Lo primero que hay que hacer es esterilizar la piel y zona afectada y una aguja con alcohol normal comprado en una farmacia. Nunca se debe usar una aguja que está esterilizada con una llama o agua hervida. Mientras que hacerlo de esta manera puede esterilizar la aguja, puede que acabes con una quemadura aparte de la ampolla que ya tienes. Una vez que la aguja está esterilizada, hay que insertarla justo en el borde de la ampolla.

Para sacar el líquido de la ampolla, cuidadosamente se debe empujar el líquido hacia el agujero que acabamos de hacer. Hay que hacerlo con mucho cuidado para que de esta manera para que la piel que cubre la ampolla se mantenga intacta, actuando como una barrera contra la infección. Una vez que el drenaje está completado, lava la zona de la ampolla con agua y jabón y luego sécalo con un algodón limpio. Antes de poner una tirita en la ampolla, es una buena idea poner algún ungüento antibiótico sobre la zona. Esto no solo ayuda a prevenir cualquier tipo de infección, sino que ayuda a reducir el dolor al impedir que el vendaje o tirita se pegue a la ampolla.

Usa gasas para cubrir la ampolla. Asegúrate de ponerte un vendaje que no está demasiado apretado para evitar el contacto con la ampolla y no cortar la circulación de la sangre al área afectada. Mientras estás curando, debemos mantener  el vendaje lo más seco y limpio como nos sea posible, por lo que debemos cambiarlo una vez al día, o incluso más de una vez si el vendaje se ensucia.

En los primeros días en el proceso de curación, hay que evitar retirar la piel suelta que queda encima de la ampolla y que nos está protegiendo realmente de bacterias que nos puede provocar una infección. Solo se debe hace esto si se infecta y aparece pus por debajo de la herida. Sin embargo, después de algunos días, se puede quitar esta piel muerta con unas pinzas o una tijera esterilizada con alcohol. Después de retirar esta piel, se puede volver a desinfectar y poner otro vendaje.

La ampolla sanará en poco tiempo. Par acelerar el proceso de curación, evitar ponerte el mismo calzado o ropa que provocó la ampolla en primero lugar, si ese fue el motivo. Si es así, mejor dejar esos zapatos nuevos en el armario hasta que los podamos utilizar dentro de un tiempo.

 
 
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