La apnea y su tratamiento
El tiempo que pasamos durmiendo tiene como meta ser el periodo más relajante y restaurador de cualquier momento del día. Sin embargo, para aquellos que sufren la llamada apnea del sueño, el tiempo nocturno que pasamos durmiendo puede convertirse en una auténtica lucha para poder respirar; una verdadera pesadilla donde el cuerpo que necesita el descanso de todo el día, es continuamente interrumpido por la necesidad imperiosa de respirar. La apnea afecta a más de cien millones de personas en todo el mundo, y se piensa que afecta a otros muchos millones que permaneces con este problema sin diagnosticar. Es más común en los hombres, sobre todo si tienen sobrepeso y un historial familiar con este problema. Es también más prevalente en personas por encima de los cuarenta.
Hay dos tipos de apnea del sueño, un término que coge su nombre de la frase griega “la necesidad de respirar”. En un sueño donde se tiene un problema de apnea, una porción de las vías de aire se cierra mientras dormimos, causando una pausa en la respiración que puede durar desde unos segundos hasta dos minutos. Estás pausas al respirar pueden ocurrir hasta unas treinta veces en una hora. Con este tipo de problema, el cerebro falla al enviar las señales apropiadas a los músculos que controlan la respiración. Esto también causa interrupciones repetidas en el ciclo del sueño. En ambos casos, la falta de un sueño constante y un flujo constante y correo de oxígeno, pueden traer consecuencias muy graves.
Aunque las cifras varían dependiendo del los estudios que se hagan, se cree que miles de muertes ocurren al año debido a problemas cardiovasculares que están conectados con la apnea del sueño, donde se incluye la hipertensión, derrames cerebrales y presión alta en la sangre. La apnea también ha sido relacionada a un riesgo aumentado en la diabetes del tipo 2. Este problema también afecta a otras personas durante la noche, ya que impide dormir a la pareja de la persona que sufre apnea. Se estima que las mujeres y hombres que tienen este trastorno del sueño, tienen cuatro o cinco veces más posibilidades de tener un accidente de coche que los que no lo tienen. Aparte de la falta de sueño que puede provocar estos accidentes, otro síntoma clave de la apnea es un sueño inquieto y ronquidos excesivos. Por este motivo, la apnea es detectada mejor por la pareja del afectado, que puede notar estas pausas y síntomas en la respiración nocturna.
Otros síntomas incluyen dificultar en la concentración, dolores de cabeza por las mañanas y garganta reseca. También se pueden manifestar dificultares para respirar que mejoran cuando se está de pie y cambios de humor inesperados. Por suerte, la cura para el apnea del sueño es en muchos casos relativamente simple de curar. Existen dispositivos dentales y máquinas de respiración que pueden ayudar mucho es este proceso, aunque antes de usar estos métodos, puede que quieras usar algunos remedios caseros para ver si ayudan. Algunos sencillos cambios en nuestro hábito de vida puede mejorar mucho este problema.
Una de las primeras cosas que debemos considerar cuando tenemos apnea, es perder peso. De hecho, se estima que casi un setenta por ciento de todos los que sufren este trastorno tienen sobrepeso. Si tenemos algunos kilos de más, adelgazar puede reducir el problema en un treinta por comento. En muchos casos, conseguir un peso correcto con respecto a tu altura y tipo de metabolismo, puede eliminar por completo el problema de apnea. Si bebes o tomas algún tipo de relajante muscular, como pueden ser tranquilizantes o píldoras para dormir, puede que quieras considerar dejarlas. El problema es que con estos tipos de relajantes, los músculos en la parte trasera de la garganta se pueden relajar también e interferir con la respiración.
Por este motivo – como habrás escuchado cientos de veces – si fumas, debes dejar de fumar. Fumar afecta gravemente a nuestro sistema respiratorio, por lo que librarnos de este hábito puede mejorar increíblemente los síntomas de la apnea, o incluso hacerla desaparecer. Otra buena idea es hacer todo lo posible por tener nuestras fosas nasales despejadas. Si sueles tener congestión, habla con tu médico sobre como aliviar este problema, ya sea con sprays nasales u otro tipo de tratamientos para mantener nuestras vías respiratorias despejadas. Por último, experimenta con las posiciones que usas para dormir. Dormir boca arriba puede causar que tu lengua se deslice atrás por la garganta, lo cual puede restringir el aire. Dormir de lado y boca abajo suele mejorar e problema.