¿Cómo actúa la bacteria devoradora de carne?
Es algo que hemos oído alguna vez como si de una historia de horror se tratara, pero es algo muy real, aunque afortunadamente no muy frecuente. El último caso documentado fue en Estados Unidos el año pasado, donde la hija de Rob Marshall se puso enferma de repente. La solución fue quedarse con ella en casa hasta que se recuperara. En la mayoría de los casos la historia se terminaría aquí. Sin embargo, la historia se transformó en una pesadilla. Al día siguiente de caer enferma, comenzó a tener un ligero dolor en la parte trasera del muslo. Esto se transformó en un fuerte dolor que derivó en seis semanas de cuidados intensivos, casi perdiendo la pierna, donde los médicos trabajaron retirando tejido muerto en cinco operaciones y recibiendo más de 20 litros de sangre. También como consecuencia de este problema tuvo un fallo en los riñones.
¿Qué pudo haber causado este súbito problema y extraño problema en un día normal? Bueno, puede que ya tengas varias ideas en mente si has leído algo sobre el tema, aunque en el caso de la hija de Marshall (la cual se encuentra recuperada) habrás acertado de llenos si has pensado en la “necrotizing fasciitis” también conocida como bacteria comedora de carne. Mientras que nos puede sonar a algo salido de una novela de ciencia ficción, este tipo de bacteria siempre ha estado entre nosotros, y es algo muy real, serio y potencialmente fatal. No todo el mundo sobrevive a esta bacteria, y muchos casos no acaban como el caso mencionado al principio del artículo.
De todos modos, ¿qué es esta bacteria con ese nombre tan complicado? ¿Cómo nos puede llevar de un pequeño e inofensivo corte a una muerte potencial? Cuando hablamos de la conocida como bacteria comedora de carne, la enfermedad es un caso de algo que normalmente comienza como algo sin importancia convirtiéndose en una peligrosa infección. De hecho, uno de los tipos más comunes de bacteria comedora de carne se encuentra en el grupo A de lo estreptococos, la misma bacteria responsable de los dolores de garganta. Además de esto, más de un 30 por ciento de nosotros tenemos este tipo de bacteria en este mismo instante.
Una persona contrae la bacteria devoradora de carne – como se ha dicho, algo muy raro – cuando este estreptococo u otra bacteria, entra en el cuerpo por una herida, una operación quirúrgica o incluso un moratón o una rotura de ligamentos. La bacteria puede ser pasada por el contacto de una persona a otra, pero es improbable que se convierta en una bacteria asesina sin esa herida abierta. Una vez que ha entrado en el cuerpo, la bacteria rápidamente comienza a destruir la piel, los tejidos y la grasa, llevando finalmente a un fallo de los órganos y a una posible muerte. De hecho, estas bacterias trabajan tan rápido que un tratamiento temprano es crucial para sobrevivir.
Un tratamiento inmediato incluye la administración de altas dosis de antibióticos para combatir la infección, la retirada de los tejidos dañados para impedir que se extienda la bacteria, y un tratamiento para cualquier síntoma de shock según el cuerpo empieza a fallar. Por lo tanto, podemos pensar que si la bacteria actúa tan rápido como para provocar todos estos daños en tan poco tiempo, debe ser fácil de diagnosticar y detectar. Pues lo cierto es que no. Hay que tener en cuenta que solo hay unos quinientos casos de este tipo de bacteria al año, y la enfermedad es bastante impredecible sobre donde va a surgir y cuando. A día de hoy, la mejor manera de diagnosticar esta bacteria es observar los síntomas más tempranos, examinando los tejidos y hacer tests para verificar el estado de los órganos de los pacientes.
Muchos de nosotros ya se estarán preguntando ¿cómo podemos prevenir la aparición de esta bacteria? Lo primero que tenemos que tener en cuenta, es que aunque sea una condición peligrosa, no significa que debemos escondernos en casa temerosos de que nos ataque esta bacteria. Es algo muy raro y es muy improbable de que lo suframos o conozcamos a alguien que lo sufra. De todos modos, ¿qué acciones podemos tomar para protegernos? Cualquiera desarrollar esta bacteria, incluso los más sanos. Dicho esto, hay algunos factores de riesgo que pueden aumentar las posibilidades de contraer esta enfermedad. Un ejemplo es si tienes las defensas bajas, si has tenido hace poco una infección generalizada, tienes alguna enfermedad crónica, tienes cortes que se han infectado o has usado medicación con esteroides.
Independientemente de si estás en una de estas categorías, hay algunas precauciones que se pueden tomar para prevenir la aparición de esta bacteria. Son básicamente unas sencillas prácticas de higiene. Lo primero es por supuesto mantener cualquier herida que tengamos limpia y bien cuidada. Nos debemos lavar las manos con frecuencia. Aunque pueda parecer extraño, debemos evitar el contacto con las personas que tengan infecciones de garganta. Debemos cubrirnos cuando tosemos o estornudamos, y tirar los clínex cuando acabemos de sonarnos. Como habrás visto, solo se trata de higiene y prevenir que se propague, lo cual es sencillo.