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¿Cómo funciona la columna vertebral?

Siguiendo con nuestro artículo sobre los dolores de espalda, veremos a continuación como funciona la columna vertical y como nos puede causar ciertos problemas de este tipo. Mientras que la mayoría de los dolores de espalda son musculares en su naturaleza, hay varios problemas que puede surgir de huesos. Por ejemplo. Una hernia o disco desplazado puede ser bastante doloroso. En términos simples, la columna vertebral no es más que un grupo de huesos en línea y en la parte central de nuestra espalda. Cada uno de estos huesos individuales son llamados vértebras, y hay 33 en total: 24 vértebras, el sacro – que son realmente cinco vértebras fusionadas juntas – y el cóccix, que son a su vez cuatro vértebras también fusionadas entre si. Cada una de las vértebras está apilada una encima de la otra desde más o menos desde nuestra barriga hasta la cabeza. Cuando están sanos, los huesos de la columna vertebral son fuertes y densos, como le ocurre a todos los huesos. Las vértebras cogen su fuerza principalmente de dos importantes minerales – el calcio y el fosfato.

Cuando hay una escasez o pérdida de estos minerales por un estilo de vida poco activo (hacer ejercicio es importante para mantener nuestros huesos fuertes) o enfermedades como la osteoporosis, los huesos pierden su estructura y fuerza. A menos que estén debilitados por estos motivos o dañados por un accidente o caída, los huesos normalmente no se rompen o gastan. La columna vertebral tiene cuatro regiones. Empezando por el cuello y progresando hacia la pelvis, las regiones en la región cervical, la región torácica, la región lumbar y la región sacra. Todas estas regiones trabajan juntas para poder dar de soporte y estabilidad para la mayor parte del peso de la parte superior del cuerpo. Cada nivel de huesos tiene un pasaje que forma un túnel a lo largo de la columna, y por tanto protegiendo todo el camino desde el cerebro.

Sin embargo, la columna vertebral es más que un tubo protector que se extiende por nuestra espalda. Mientras que la columna provee de protección y soporte, su diseño también nos permite doblarnos, girarnos, rotar y movernos en todas direcciones en general. Los propios huesos nos se doblan o giran realmente – la flexibilidad de la columna es por las estructuras entre los huesos, las cuales son las juntas y los discos invertebrados.

columna vertebral anatomia

Los discos invertebrados están situados entre los huesos de la columna, creando un espacio entre los nervios que se distribuyen desde la columna a otras áreas del cuerpo. Los discos están hechos de duros discos de una material elástico fibroso llamado cartílago. Si cortáramos uno de estos discos horizontalmente, parecería algo así como una cebolla cortada por la mitad. En su centro de los anillos de tejido fibroso, hay un espeso fluido que tiene una gran consistencia. Todo junto, los anillos y la substancia en el centro, actúan como un absorbedor de golpes, de una forma parecida a los parachoques de los coches. Cuando estos elementos están sanos, absorben bastantes vibraciones que se producen cuando andamos, corremos, saltamos o incluso cuando nos sentamos. Cada vez que te doblas o giras, hay un cambio de presión en el área con el líquido.

En cantidades moderadas, este cambio de presión es realmente bueno para los discos. Sin embargo, a largo plazo unos excesivos movimientos al doblarnos o forzar los giros, puede dañar los anillos que mantienen el líquido en su sitio. Por desgracia, este tipo de movimientos son los típicos que hace la gente repetidamente en un día normal para coger algo o levantar objetos. Incluso estar mal sentado puede dañar nuestros discos. Este daño en un disco empieza en los anillos en el centro del disco más cerca del fluido, y entonces progresa hacia la parte externa del disco. Esta condición se llama disco desplazado o hernia discal. Sin embargo, el disco no se desplaza realmente fuera del hueso. En lugar de eso, el fluido se empieza a filtrar por los anillos. Cuando esta condición ha avanzado al punto donde solo quedan unos pocos discos manteniendo el fluido dentro del disco, tenemos un problema. Los anillos pueden tocar nervios que salen de la columna, o empujar la columna hacia adentro. Esto puede provocar una hernia.

Algunas personas experimentan una condición llamada degeneración de discos. Este problema suele progresas a lo largo de los años. En el proceso, uno o más discos se gastan, perdiendo su capacidad de absorber vibraciones de nuestras actividades diarias. Envejecer también tiene un efecto en los disco de nuestro columna vertebral. Cuando tenemos veinte años, los discos tienen un setenta por ciento de agua. Cuando nos hacemos mayores, los discos pierden de forma natural su contenido de agua. Si un disco se gasta, se seca o se parte, pierde peso. Esto fuerza a que los huesos estén más juntos, por lo que las juntas acaban teniendo que absorben más vibraciones según nos movemos. Las juntas a su vez, puede gastarse prematuramente. La pérdida de peso también estrecha la abertura entre los huesos donde los nervios salen de la columna vertebral. Esta estrechez puede punzar un nervio y causar un gran dolor.

Todos los posibles problemas que se han mencionado pueden afectar a los discos, y en fases avanzadas, pueden debilitar y se muy dolorosas. Pueden interrumpir el trabajo diario, actividades o incluso las relaciones íntimas. Proteger nuestra columna vertebral y los discos puede evitar problemas serios en el futuro. Sin embargo, no es algo que solamos tener en cuenta hasta que tenemos el problema. Cuidar nuestra espalda empieza por cuidar los músculos que tenemos en ellos. En la siguiente parte del artículo veremos como funcionan estos importantes músculos. Lo puedes ver haciendo clic aquí.

 
 
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