Algunas maneras de comer sano
Para muchos de nosotros, aprender a desarrollar unos hábitos de comer sano requiere algo más de disciplina de lo que necesitan otros. Sin embargo, sin hacemos pequeños cambios en cada comida, podemos empezar a tener hábitos más saludables a la hora de comer en muy poco tiempo. A continuación damos algunos pasos que nos puede ayudar a conseguirlo y con un esfuerzo mínimo. Podemos empezar por esos viajes a la nevera para “picar” algo, lo cual suele ser embutido, queso, chocolate y cosas que nos gustan mucho, pero que no es lo más adecuado para comer sano. Lentamente y gradualmente, usa esos viajes a la nevera para comer algo de fruta y en pequeñas cantidades, como una mandarina, una naranja, una manzana o uvas. Reemplaza esa bolsa de patatas fritas por cualquier de las frutas mencionadas. Hay otras alternativas, como por ejemplo un yogur.
Cuando vayas a la tienda a comprar, intenta evitar ir por la zona de las pizzas, hamburguesas y embutidos. Haz que la zona de los vegetales y las frutas, sea la zona por la que te suelas mover, las cuales son más bajas en grasas y colesterol y no tienen exceso de azucares, sal y otros conservantes que no son demasiado saludables para nosotros. Cuando estemos comprando, podemos empezar a leer las etiquetas de lo que compramos. Los alimentos que vienen etiquetados como “bajos en grasas” o “ligeros” no siempre son la mejor elección. Muchas veces, si un producto es bajo en grasas, puede ser alto en sodio, o si es bajo en azúcar, puede ser alto en grasas. Lo mejor es leer los factores de nutrición que vienen impresos en la bolsa o caja del alimento.
Por supuesto, hay que admitir que es difícil leer la etiqueta de cada uno de los alimentos que compramos. Una buena manera es comenzar por nuestro alimento preferido y lo que solamos comprar habitualmente. Pronto, empezarás a notar las diferencias de las cantidades de sodio, clorhidratos, azucares y calorías entre los alimentos que vas comprando. El siguiente paso es lentamente hacer ajustes en lo que compramos y buscar alternativas con menos calorías, sodio y grasa.
Desarrolla un hábito sano al seleccionar las cantidades de los alimentos que vas a consumir. Si en un plato te han puesto una cantidad de arroz que no puede caber en la palma de tu mano, en muchos casos, al cantidad que te han puesto es demasiado. Usar la palma de la mano es una buena manera mental de medir las cantidades de comida que ponen en nuestro plato. Algunas personas usan el tamaño de su puño como medida de referencia. Ambas maneras pueden valer para hacer esta medición.
Debemos cambiar nuestra perspectiva y actitud hacia ciertos alimentos que solemos elegir sobre otros. El dulce natural de una naranja o una manzana no puede competir con lo azucarado que es una barra de chocolate, pero debemos refrenar y reaprender lo que es mejor y más sano para nosotros. Empieza a comer más frutas y vegetales como medio de reemplazar alimentos con grasas que solemos poner en nuestro almuerzo o cena – en poco tiempo te habrás acostumbrado a este cambio. Como en todo, los principios suelen ser los más duros, pero con perseverancia cambiaremos nuestros hábitos.
En cuestión de alimentos y cuales elegimos, también tenemos varias elecciones que nos puede ayudar en nuestra alimentación sana, y no es nada complicado de seguir. Por ejemplo, elige mostaza sobre la mayonesa (la mostaza tiene menos calorías y grasas), elige arroz y pan marrón, ya que los alimentos marrones contienen menos grasas. Elige carnes blancas como el pavo o el pollo en lugar de carnes rojas como el cerdo. Muy buena parte de la grasa que consumimos viene de productos de animal, mientras que la carne blanca tiene menos grasa. También debemos recordar que la comida hervida, asada o a la plancha es siempre mejor que frita con aceite. Nos suelen poner más salsa en los platos de lo que necesitamos. Un truco es mojar el tenedor en la salsa antes de pinchar un trozo de comida. Esto nos dará todo el sabor pero sin las grasas innecesarias.
Elige agua antes de que zumos y refrescos. No es que los zumos sean malos, pero algunos contienen calorías extra que no queremos consumir. Consumir agua, te o algún tipo de infusión, es mucho mejor que cualquier refresco que exista. Limita el consumo de estos refrescos. Elige productos desnatados, tanto en leche como mantequillas, margarinas, etc. Cuando vayas a un restaurante, pide vegetales o ensalada como acompañamiento en lugar de patatas fritas.
No te saltes las comidas, especialmente el desayuno. Saltarse las comidas o pasar hambre para querer adelgazar pondrá a nuestro cuerpo en modo de ayuno – comenzará a retener grasas en lugar de quemarlas. De hecho, permítete picotear algo más, siempre que sean alimentos sanos como fruta. Tu metabolismo absorberá este alimento y comenzará a quemar más de lo que le estás dando – especialmente con el acompañamiento de un programa de ejercicios. Otra cosa a tener en cuenta es no comer nada dos o tres horas antes de acostarnos. Permite a tu cuerpo digerir y quemar la última comida del día. Muchos programas de adelgazamiento aconsejan este procedimiento como muy efectivo.