Consejos saludables para los hombres maduros
Continuando con nuestro artículo sobre la salud en el hombre a partir de los 40 años, seguiremos viendo algunas cosas a tener en cuenta, como por ejemplo nuestro sistema cardiovascular. Varias cosas pasan en nuestro sistema cardiovascular cuando estamos entre los treinta y los cuarenta años. Lo primero, al ser el corazón un músculo, empieza a mostrar señales de envejecimiento como los otros músculos del cuerpo. Esto se manifiesta en una disminución de latidos – o la cantidad de sangre bombeada a tu corazón en un único latido. En segundo lugar, el cuerpo comienza a perder la habilidad de extraer oxígeno de la sangre. Por encima de todo esto, en estas dos décadas de nuestra vida, es cuando el colesterol puede empezar a adherirse a las paredes de nuestras arterias y la presión sanguínea puede aumentar.
Sin embargo no son todo malas noticias, ya que con un pequeño esfuerzo podemos proteger esos preciosos latidos en nuestro corazón y mantener el reloj en perfecto estado. Muestra mejor opción es hacer cortos intervalos de ejercicio: ejercicios de poco tiempo pero más o menos intensos par subir los latidos del corazón, y luego dedicar un periodo de tiempo de recuperación. Por supuesto, si se tiene algún problema en el sistema cardiovascular, debemos consultar a un médico especialista sobre este tipo de ejercicio. Al aumentar el colesterol y la presión sanguínea en los cuarenta (o incluso en los treinta), es momento de tomarse más en serio las visitas al médico de forma regular. Nos lo podemos tomar como cambios regulares de aceite. Es conveniente hacer un chequeo completo cada dos años.
No solo ir al médico puede ayudar a encontrar problemas actuales y potenciales que podemos tener, pero sirve de punto de referencia para monitorizar nuestra salud en los años venideros. Saber el estado de nuestro corazón, nuestro presión en la sangre, colesterol y todas las pruebas necesarios, nos ayudará mucho en el momento y en el futuro. Un chequeo anual es también una buena idea para que el médico pueda encontrar signos tempranos de enfermedades como cáncer de colón, próstata o diabetes.
Como se ha dicho antes, en los cuarenta los huesos empiezan a perder tamaño, el corazón empieza a perder fuerza, al igual que los demás músculos. Otra cosa que empieza a disminuir es la testosterona. Uno de cada cuatro hombres entre los treinta y los cuarenta, sufren de una bajada de testosterona. Los síntomas son inapetencia sexual, depresión, insomnio, menos erecciones nocturnas, disminución de la motivación y la confianza en uno mismo y reducción de fuerza. Algunos de estos síntomas puede ser un resultado natural de hacerse mayor, pero otros pueden indicar que el cuerpo no tienen las hormonas necesarias en la sangre. Si crees que puedes estar sufriendo este problema, es una buena idea visitar al médico para que mida los niveles de testosterona que tienes en sangre. Bajos niveles de testosterona pueden aumentar los riesgos de cáncer de próstata problemas cardiovasculares e incluso muerte prematura. Hay terapias de sustitución de este elemento para recuperar los niveles normales.
Para finalizar, hay que procurar estar más contento y alegre. Esto puede parecer una tontería y en algunas circunstancias puede ser difícil, pero es importante. La universidad de Harvard realizó un estudio sobre los niveles de testosterona bajos y sus enlaces con la depresión, y encontró en un años que aproximadamente un ocho por ciento de hombres en los cuarenta sufren depresión en algún momento. Sin embargo, la depresión no siempre tiene una causa física ni siempre se presenta con los clásicos síntomas de menor motivación, tristeza o falta de energía. La depresión en los hombres se puede manifestar con comportamientos de mayor riesgo, enfado y agresión o abuso de alcohol.
Por lo tanto, si tienes estos síntomas sin una causa obvia, no sería mala idea buscar ayuda. Si los niveles de testosterona son normales pero se manifiesta esta depresión, la ayuda médica es la mejor opción. Hay terapias que han demostrado ser igual de efectivas que los antidepresivos.