¿Cómo es el diagnóstico de la hepatitis?
Siguiendo con nuestro artículo sobre la hepatitis y como actúa en nuestro organismo, veremos como es su diagnóstico si se sospecha que se ha contraído la enfermedad. Si existe esta sospecha, los médicos tendrán que analizar ciertas sustancias que tenemos en la sangre. La bilirrubina es uno de los factores más importantes indicativos de que se tiene la hepatitis. Es un pigmento rojo amarillento que es normalmente metabolizado en el hígado y luego expulsado por la orina. En pacientes con hepatitis, el hígado no puede procesar la bilirrubina y los niveles en sangre de esta sustancia se elevan. Altos niveles de bilirrubina causan que la piel tenga un tono amarillento conocido como ictericia. Otro indicativo son unas enzimas en el hígado llamadas aminotransferasas. Estas enzimas son liberadas cuando el hígado está dañado.
La medición de estas enzimas son las menos caras y no invasivas para saber si hay un problema con el hígado y saber cual puede ser el mejor tratamiento. Sin embargo, los niveles de enzimas varían y no siempre son un indicador preciso de que puede haber una enfermedad. Para poner un ejemplo, no son útiles para detectar la evolución de una cirrosis. De todos modos, hay pruebas generales para determinar causas de una hepatitis vírica. Para identificar un virus en particular que está provocando la hepatitis, existen unas pruebas de sangre llamadas radioinmunoensayos. Normalmente identifican anticuerpos en particular, las cuales son las moléculas en el sistema inmunológico que ataca antígenos específicos. Los antígenos son moléculas que el cuerpo considera una amenaza o un peligro. Algunas de estas pruebas pueden detectar antígenos de la hepatitis, aunque tienen sus limitaciones.
Algunas de estas limitaciones puede ser que no haya suficiente número de anticuerpos para que puedan ser detectados por la analítica de sangre hasta varias semanas o incluso meses después de que la hepatitis se ha desarrollado. Las pruebas de sangre hechas demasiado pronto pueden pasar por alto cualquier signo de infección. Los anticuerpos también persisten después de que el paciente se haya recuperado, por lo que un test de anticuerpos positivo puede indicar una infección previa, pero no necesariamente determina si la infección está activa. Las valoraciones para los distintos tipos de hepatitis pueden diferir, como veremos a continuación.
En algunos casos de hepatitis C, puede que se haga una prueba conocida como reacción en cadena de polimerasa. Esta prueba es capaz de hacer múltiples copias del material genético del virus hasta el punto de hacerlo detectable. Otra prueba que es más intrusiva es una biopsia de hígado para comprobar una hepatitis vital aguda en su fase más tardía o en otros casos de hepatitis crónica. Las pruebas de laboratorio con enzimas o niveles de virus no pueden realmente determinar el daño real del hígado. Una biopsia ayuda a determinar la extensión del daño, el mejor tratamiento y los planes a largo plazo. Por supuesto, una biopsia requiere una cirugía abdominal, realizada por laparoscopia. Lleva más o menos una hora en ser hecha y se hace bajo anestesia.
En la siguiente parte del artículo, hablaremos de los tipos de hepatitis y sus características. Lo puedes ver pulsando aquí