¿Por qué se decide empezar a fumar?
En los últimos años, los esfuerzos para hacer que la gente deje de fumar se han multiplicado increíblemente, y parece que cada vez más los fumadores tienes problemas para localizar sitios donde poder fumar. Las señales de “no fumar” ya no hacen falta en muchos países porque simplemente la ley dice que nos se puede hacer de puertas adentro. Incluso ya se está pensando en prohibir este hábito en plena vía pública en ciertos sitios. Las leyes parece que restringen cada vez más donde se puede fumar o no, y los impuestos asociados a este hábito cada vez son mayores. Estudio tras estudio muestra un claro enlace entre el fumar y muchos problemas de salud, incluidos problemas de corazón, respiratorias y por supuesto de cáncer.
Es un hecho que aunque mucha gente muera a causa directa por fumar, la gente lo continúa haciendo. A pesar de las evidencias que se nos muestran continuamente del peligro de fumar, eso no parece parar a la gente de seguir el hábito como si nada pasara. Por tanto, ¿por qué sigue empecinada en empezar a fumar sabiendo a lo que se arriesga? Hay varios motivos bien definidos y veremos a continuación algunos de los más reconocidos. Uno de las influencias más conocidas es la presión de las amistades. Esto es cierto si nos fijamos en los grupos de adolescentes, donde esta influencia es decisiva en el comienzo del hábito. Estos años tan tempranos están marcados por un estado de frustración e inseguridad en ciertos momentos. Suele ocurrir que los jóvenes se apoyen más en los amigos de la misma edad para una consolidación social y auto afirmación.
Esta influencia a tempranas edades es más patente en niños que están metidos en un entorno donde se fuma. Es más probable que un joven empiece a experimentar con el tabaco si ha crecido en un hogar donde los padres fuman, simplemente porque no ven nada malo en ello. Después de todo, si sus padres lo hacen (los cuales son un punto importante de referencia) no puede ser tan malo después de todo. Si a todo esto le sumamos la presión social en algunos grupos que aceptan más a sus miembros si comparten el mismo hábito, tenemos otro punto de influencia. Un ejemplo de esto es el cigarro que los empleados de una oficina en los descansos, donde salen a la calle y crean vínculos. La simple frase de “¿tienes fuego?” es una forma de aceptación y camaradería.
Incluso padres que no fuman, pueden actuar inadvertidamente en maneras que pueden influenciar a sus hijos para que empiecen a fumar. Algunos estudios han mostrado que en hogares con pocas restricciones al ver películas de televisión donde se muestra hábitos de fumar y beber, puede facilitar que sean fumadores más tarde. Por otra parte, los padres que reaccionan al tabaco como algo aceptado socialmente – incluso si no fuma – puede dejar una puerta abierta para que sus hijos comiencen a experimentar con el hábito de fumar. Lo que los estudios sobre influencias familiares al empezar a fumar sugieren, es que simplemente no fumar o dejarlo puede no ser suficiente. Se debe comunicar y dejar claro a los niños que es un hábito peligroso y no puede ser aceptado. Estos mensajes deben ser constantes según crecen.
Aunque muchas personas adultas maduran más allá de la necesidad de complacer a terceras personas, seguimos llevando en nuestra época adulta el deseo adolescente de seguir siendo parte de un grupo. Según el fumar se hace cada vez más restringido, los fumadores encuentran maneras de protestas y de justificar su forma de vida y derecho a fumar, lo cual incrementa el sentido de camaradería. Para personas que no fuman pero que no tienen esos vínculos sociales, podría ser suficiente para comenzar las primeras fases de la adicción al tabaco.
En la siguiente parte del artículo seguiremos viendo algunos motivos conocidos por el que se empieza a fumar. Lo puedes ver pulsando aquí.