¿Cómo es la hepatitis A?
Ya hemos visto en los anteriores artículos sobre la hepatitis, como ataca esta enfermedad al organismo y las varios tipos que pueden existir. En este artículo, hablaremos de forma más específica de la hepatitis A. Esta variante de la hepatitis se puede localizar en los excrementos, y se transmite por la comida y bebida contaminadas. Una forma común de coger esta enfermedad es comer pescado cogido en áreas donde el agua está contaminada, como por ejemplo de una salida de alcantarillado o una desembocadura. Las personas infectadas se lo pueden transmitir a otras personas si no se toman las medidas sanitarias adecuadas. La hepatitis A es infecciones de dos a cuatro semanas antes de que los síntomas se desarrollen, y unos pocos días después de la manifestación.
Hay gente que está más en riesgo de contraer la enfermedad, como por ejemplo los viajeros que van mucho al extranjero. Hay más probabilidades de contraer hepatitis A si se visitan ciertos países. De hecho, a pesar de la disponibilidad de la vacuna, se ha mantenido un número similar de afectados en varios países. También se suele dar más en niños y trabajadores que se dedican al cuidado de otras personas (celadores, enfermeros, etc.). Por este motivo, de nuevo la higiene y la prevención son importantes. Otras posibles maneras son por el uso de agujas no desinfectadas y relaciones sexuales.
Los síntomas de la hepatitis A puede empezar de repente o desarrollarse gradualmente. Pueden ser tan leves, que los pacientes lo pueden confundir con la gripe. La mayoría de los pacientes experimentan algún tipo de fatiga y una ligera fiebre. Los problemas gastrointestinales son comunes, donde puede haber nauseas y vómitos, o un dolor en el lado derecho del abdomen. Este dolor suelen incrementarse con ciertos movimientos, como subir escaleras o conducir en una carretera con muchos baches. También puede haber una pérdida de apetito, pérdida de peso y deshidratación.
Después de dos semanas, la orina se vuelve más oscura y se puede desarrollar un color amarillento de la piel y los ojos, aunque no le pasa a todo el mundo. Por ejemplo, los niños no suelen desarrollar esta coloración amarilla. La mitad de los contagiados por la hepatitis A tienen dolores musculares, irritabilidad, picores y modorra. La diarrea y dolor en las articulaciones puede ser parte de los síntomas, aunque no en todos los pacientes. El hígado se puede ver afectado y muchos de los afectados tienen una ligera anemia. El bazo puede también sufrir un pequeño hinchazón.
¿Cómo podemos evitar coger la hepatitis A? Si eres sobre todo una persona que viaja mucho, se deberían tomar las siguientes precauciones. Como es obvio, vacunarse contra la hepatitis A y posiblemente la hepatitis B si se va a viajar a países donde hay un menor control sanitario, es lo primero que debemos valorar. Si estamos en uno de estos países o en alguna zona donde sospechamos que el agua puede estar infectada, hay que usar agua embotellada para todo, incluso para cepillarse los dientes. Hay que recordar también que los cubos de hielo pueden también estar infectados. Hervir el agua es el mejor método de eliminar organismos infecciosos. Hirviendo el agua por al menos un minuto normalmente hace que sea seguro beberla.
Los alimentos que se vayan a comer, deben quemar al tacto y no se debe dejar pasar mucho tiempo al comerlos. También hay que evitar comprar comida en los puestos callejeros. La fruta que sospechemos que ha sido lavada en aguas no controladas, también deben ser evitadas. Una buena práctica es pelar uno mismo las frutas y vegetales. Los productos lácteos deben ser evitados también, al igual que la carne y pescado poco cocinados. Si seguimos todos estos consejos, estamos bastante más seguros de con contraer la hepatitis A, aunque no debemos bajar la guardia. En la siguiente parte del artículo hablaremos de la hepatitis B y D. Lo puedes ver pulsando aquí.