Las características del sida
Como en otros virus, el sida cruza la fina línea que separa las cosas vivas de las que no la tienen. Los virus no tienen la maquinaria química que las células humanas utilizan para dar soporte a la vida. Por lo tanto, el VIH requiere una célula anfitrión para permanecer viva y poderse replicar. Para replicarse, el virus crea nuevas partículas de virus dentro de la célula anfitrión y estas partículas transportan el virus a nuevas células. Afortunadamente las partículas del virus son muy frágiles. Los virus, como el VIH, no tienen paredes en la célula o núcleo. Básicamente, los virus están hechos de instrucciones genéticas envueltas en un cascarón protector. Una partícula de VIH llamada Virión, es esférica y es el cascarón de este virus. El VIH infecta una un tipo específico de la célula en el sistema inmunológico. Esta célula se llama CD4+T o células T. Una vez que se ha infectado, esta célula se transforma en una célula replicante del virus del sida.
Esta célula juega un papel vital en la respuesta inmune del cuerpo humano. Hay aproximadamente un millón de células por cada milímetro de sangre que tenemos. El VIH reduce paulatinamente el número de estas células hasta que la persona desarrolla el sida. Para entender como el sida infecta nuestro cuerpo, primero veamos como es la estructura básica del virus. Sus partes básicas son las siguientes:
- El envoltorio viral – Este es el envoltorio más externo del virus. Está compuesto de dos capas de moléculas grasas llamadas lípidos. Insertadas en el envoltorio viral están las proteínas de la célula anfitrión. Hay también más de setenta copias de la proteína Env, la cual sobresale de la superficie del envoltorio. El Env consiste en una capa hecha de tres o cuatro moléculas llamadas Glicoproteína, y un apartado consistente de tres o cuatro moléculas gp41.
- Proteínas P17 – es el compendio proteínico del VIH que está entre el envoltorio y el núcleo.
- El núcleo viral – Dentro del envoltorio está el núcleo, el cual contienen unas dos mil copias de la proteína viral p24. Estas proteínas rodean dos únicas hilos del ARN, cada cual conteniendo una copia de los nueve genes del virus. Tres de estos genes, contienen la información necesaria para hacer estructuras proteínicas para nuevos viriones. El VIH es un retrovirus, lo cual significa que tiene genes compuestos de moléculas de ácido ribonucleico (ARN). Al igual que otros virus, el sida se replica dentro de la célula anfitrión. Es considerado un retrovirus porque usa un encima convertir el ARN en ADN.
¿Qué ocurre cuando el virus entra en el cuerpo? Una vez que lo hace, se dirige a los tejidos linfáticos, donde encuentra a las células CD4+T. Lo primero que hace es juntarse a la célula inmune cuando la proteína gp120 del virus se integra con la proteína CD4 de la célula. El núcleo viral entre en la célula y la proteína virión se fusiona con la membrana de la célula. A continuación el enzima vital hace una transcripción revertida y copia su ARN en el ADN. El siguiente paso es la integración. La nuevo ADN creado es transportada al núcleo de la célula por el enzima, y se une con el ADN de la célula, lo cual da como resultado lo que se conoce como provirus.
El siguiente paso es la transcripción. El ADN viral en el núcleo separa y crea el mensajero mARN usando los enzimas de la propia célula. El mARN contiene las instrucciones para hacer nuevas proteínas virales. Entonces se da pasa a la traducción. El mARN es transportado fuera del núcleo por las encimas de la célula. El virus entonces usa los mecanismos naturales de la célula para hacer cadenas de proteínas y encimas vitales. Lo siguiente es el ensamblamiento. Los encimas virales y el ARN se agrupan en el borde de la célula. Un encima llamado proteasa corta los polipéptidos en proteínas virales. Por último, las nuevas partículas del virus VIH salen fuera de la membrana de la célula y se van con una parte de la membrana de la célula rodeándolas. Esto es como los virus abandonas la célula. De esta manera, la célula no es destruida.
Los nuevos viriones replicados infectarán otras células T y causaran que el número de ellas empiece a menguar. La falta de células T compromete el sistema inmunológico. Cuando las células de una persona se quedan por debajo de las 200.000 células por milímetro de sangre, se considera que la persona tiene sida. El desarrollo de la enfermedad lleva unos quince años, pero más de la mita de las personas con VIH desarrollarán la enfermedad en unos 10 años después de ser infectada. Nadie muere específicamente de sida. En lugar de eso, una persona infectada muere de las infecciones derivadas de esta enfermedad, porque su sistema inmunológico ha sido dañado. Esto quiere decir que el paciente puede morir desde un simple resfriado a un cáncer. El cuerpo del paciente no puede combatir la infección y finalmente muere.