¿Cómo funcionan las mentiras?
Cuando eres joven, hay una lección que se queda en tu mente más frecuentemente con otras cosas: hay que decir la verdad, y todo estará correcto. ¿Por qué entonces veíamos que nuestros mayores decían algunas mentiras, empezando por nuestros padres para poner excusas para no hacer algo? Mentir no es una señal de una moral depravada (en la mayoría de los casos). Mentir es una señal de avance cognitivo. Requiere un cerebro fértil y altamente funcional para coger algo tan simple como una verdad, y torcerlo a nuestro antojo para conseguir unos objetivos sean los que sean. El problema de la verdad es que no siempre sirve a nuestros propósitos, ayuda en nuestra vida o nos mantiene fuera de problemas.
Según crecemos y a lo largo de nuestra vida, nos damos cuenta que mentimos hasta cierto grado para conseguir ciertos objetivos que nos marcamos, y librarnos de posibles problemas con los que nos podríamos encontrar. Los niños pequeños creen que siempre están siendo observados, y que la madre (una otra figura de autoridad) lo sabe todo. Por esta razón, inicialmente están inclinados por la verdad. Según se hacen algo más mayores, empiezan a experimentar con las mentiras. El perro es azul, los cereales me han hablado, etc.
Para los más jóvenes, las mentiras son una serie de experimentos de causa y efecto. ¿Cuándo funciona una mentira? ¿Qué clase de mentira? ¿Qué mentira es creíble? ¿Cuándo se debe para una mentira? ¿Se debería continuar hasta que la verdad solo sea un vago recuerdo? Los niños a los 3 años ya empiezan a darse cuenta de que no están bajo una constante observación para ver si dicen la verdad. Un niño de cuatro años varia la verdad una vez cada dos horas, y uno de seis contará una mentira cada noventa minutos. Están aplicando sus tempranos estudios de mentiras para sus metas generales del momento: tener ciertas ventajas, mantenerse fuera de problemas y ser más aparentes frente a los demás.
Según van creciendo, se vuelven más habilidosos mintiendo, y realmente nunca paran. Lo cierto es que desde un punto moral y ático, mentir no se hace normalmente sin un buen motivo. Las mentiras se algunas de las siguientes razones:
- Para solucionar problemas y mantenerse fuera de ellos - Ciertos problemas que tenemos en la vida no pueden ser simplemente dados marcha atrás. Mucha gente miente para evitar estos problemas.
- Para mantener la reputación - Una persona que ha tenido problemas con la justicia posiblemente mienta sobre este hecho, especialmente ante un puesto de trabajo o algo parecido. Este tipo de mentira es para evitar la vergüenza o una situación embarazosa.
- Evitar dañar los sentimientos de alguien – Los niños aprenden pronto a ser educados y dar las gracias, incluso cuando reciben algo que no les gusta. Estas “mentiras blancas” de otras porque no llevan intenciones de hacer daño o malos deseos.
- Para aumentar el estatus social – Algunas mentiras sin un estímulo externo aparente. Son mentiras de carácter narcisista, dichas para aparentar se más inteligente o afortunado, o para ganar el favor de los demás.
- Para manipular – Estas mentiras no son ni evasivas ni defensivas, sino más bien agresivas y dañinas en su naturaleza. Se dicen para ganar el favor de los demás, pero dañando la reputación de otro o extendiendo mentiras que causan daño.
- Para controlar la información – En contraposición de inventar rumores, las mentiras indirectas llevan a factores más importantes. Se suelen ver como formas de mentir más aceptables, al no ser la propia persona la que miente, sino que omite de alguna manera la verdad. La omisión de información es una forma de mentir muy extendida.
De todos modos, las mentiras son dichas de una manera u otra, por casi todo el mundo. Dependiendo de la personalidad, hay gente que tiene una mayor predisposición a mentir que otras. Los mentirosos patológicos son generalmente no sienten remordimientos sobre sus mentiras, y suelen moverlo todo alrededor de la manipulación. Los mentirosos compulsivos mienten como primera opción, incluso cuando no hay motivo para ello. Esto suele venir de una infancia donde era necesario mentir para no tener problemas.
Los narcisistas mentirán para conseguir una gloria no merecida y quedar mejor delante de los demás. Otros tipos de mentirosos son las personalidades extremas, donde tienen un historial de abuso de drogas, juego y otras adicciones que les hacen mentir para alejarse de las consecuencias de sus actos. Por último, las personalidades histriónicas suelen mentir para llamar la atención o conseguir ciertas cosas (afecto, amor, etc.).
En la siguiente parte del artículo, veremos algunos signos para reconocer las mentiras. Lo puedes ver pulsando aquí.