Mitos de la medicina
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Si te fías de la fuente, es muy probable que confíes en la información que te dan. Esto hace que los mitos de la medicina sean tan difíciles de desacreditar – primero lo oyes de tus padres y luego de otras personas. Sin embargo, no siempre es verdad lo que damos por hecho cuando se trata de medicina, y hay muchas equivocaciones al respecto. Una de las primeras cosas que creemos y posiblemente creamos a día de hoy, es que el chocolate y la comida frita provocan acné. Algunos especulan que este mito viene de la generación del baby-boom (en los años cincuenta) donde los niños nacidos en esta época tenían mucho más acné que el que habían tenido sus padres y un mayor acceso al chocolate y a los fritos. Sea de donde sea de donde haya venido la idea, está equivocada. Las espinillas se forman cuando las glándulas grasas bajo la piel producen demasiados aceites llamados sebos, lo cual utiliza el cuerpo para mantener la piel lubricada. Sin embargo, cuando hay un exceso de sebo y las células de piel muerta bloquea los poros, esa área de la piel se irrita, se inflama y enrojece formando el acné. No se sabe porque las glándulas sebáceas producen este exceso de sebo, pero las hormonas son las principales culpables, lo cual explica el porque los adolescentes se ven más afectados. El estrés y los factores hereditarios pueden ser también una causa, pero el chocolate y las patatas fritas no son culpables.
Otro mito de la medicina es que el café te despejará si has tomado demasiado alcohol. Si te has pasado bebiendo, ninguna cantidad de café, agua o cualquier bebida te despejará más rápido. Lo único que lo hará será el tiempo que estés sin beber. El hígado tiene que metabolizar lo que se ha bebido y solo puede hacerlo con ciertas cantidad por hora. Si te has pasado de la cantidad que el hígado puede metabolizar, se tendrá que esperar a que este órgano haga su trabajo. La idea de que el café contraresta los efectos del alcohol puede haber empezado porque la cafeína actúa como un estimulante, disipando los efectos sedantes del alcohol de alguna manera. Sine embargo, no tiene ningún efecto en la cantidad de alcohol en sangre. Por lo tanto, si has bebido mucho, tomar café no te hará daño pero tampoco te despejará milagrosamente.
Otra creencia muy arraigada en la gente, es que un tiempo muy frío nos puede provocar un catarro. Cuantas veces no habremos oído la frase “ponte la chaqueta si no quieres coger un resfriado”. Lo cierto es que no tiene nada que ver. Los resfriados son provocados por virus, y hay muchos tipos de ellos, pero el tiempo que tenemos en invierno no es culpable. Para que cojas un resfriado, el virus tiene que viajar de una persona enferma de su cuerpo al tuyo. Esto suele pasar por medio de la respiración cuando otra persona estornuda o tose. También nos podemos resfriar al dar la mano a alguien que tiene el virus, o tocar algo donde el virus ha encontrado un hogar temporal, como un teléfono o el pomo de una puerta. Los resfriados son más predominantes en los mese fríos porque la gente tiende a estar más tiempo dentro casa, haciendo más fácil que el virus salte de una persona a otra.
Se ha creído siempre que hacer sonar nuestros nudillos puede provocar artritis. Los nudillos son las juntas entre nuestros dedos y la mano, y estas juntas contienen un lubricante llamado fluido sinovial. Cuando chasqueas los nudillos, estás separando dos huesos en la junta lo cual significa que el fluido sinovial tiene que llenar más espacio. Es disminuye la presión del fluido y disuelve gases que hay presentes, como el nitrógeno, el cual flota en pequeñas burbujas. El estallido de estas burbujas es el sonido familiar que escuchamos cuando alguien hace sonar sus nudillos. Esto no tiene nada que ver con la artritis, la cual es cuando el sistema inmune del cuerpo ataca a las juntas. Sin embargo, chasquear muchos los nudillos puede provocar lesiones y debilitar nuestros dedos.
Muchos padres limitan el azúcar a sus hijos pensando que les puede provocar hiperactividad. Esta restricción está bien, pero la razón no es correcta. La comida con mucha cantidad de azúcar, y por tanto calorías, ofrecen poca nutrición y puede llevar a problemas de obesidad, entre otras cosas. Sin embargo, no hay evidencia científica de que el exceso de azúcar provoque hiperactividad. Puede insuflar una energía inicial, pero esto no tiene nada que ver con la hiperactividad.
Otras de las creencias que sobre todo nos han quedado de cuando éramos pequeños, es el peligro de tragarnos el chicle. Se decía que podía llevarnos incluso años el poder digerirlos. Esto puede que haya estado entre nosotros desde que el chicle se hizo popular a finales del siglo 19, y posiblemente fuera porque se dijo que no era digerible. El chicle está formado principalmente por aditivos de sabor, azucares, suavizantes y base de goma. El cuerpo es capaz de pulverizar los primeros tres, pero la goma no es digerible. Esto significa que el cuerpo no lo puede disolver y extraer los nutrientes. Al final, la base de goma pasará por el tracto intestinal de forma parecida a la fibra, y saldrá de un modo natural en la misma forma en la que entró.
El último de nuestros mitos ya ha sido tocado en esta misma Web, pero lo comentaremos brevemente de nuevo. Estamos hablando de la popular creencia de un corte de digestión si nos bañamos después de comer. Aunque hay remotas posibilidades de que tengamos una reacción adversa al bañarnos después de comer, para la inmensa mayoría de las personas no supone ningún peligro meternos en el agua después de haber comido. El cuerpo efectivamente desvía más sangre de los músculos al sistema gastrointestinal para hacer la digestión, pero estas cantidades no disminuyen la función del músculo, por lo que no hay peligro de ahogamiento. Lo más inteligente es hacer caso de nuestro cuerpo y nadar cuando nos sintamos cómodos para hacerlo. Seguramente nadie quiere correr un maratón después de haber comido una mariscada, y lo mismo es aplicable a nadar después de comer. Es simple sentido común. Es perfectamente seguro comer una comida ligera y luego mojarse. Después de todo, los atletas normalmente comen antes de competir.