Los músculos de la espalda
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Los huesos de nuestra columna vertebral no serían capaz de moverse o incluso estar unidos sin los músculos y ligamentos que los rodean. Un importante factor para entender el dolor de espalda es entender como estas estructuras funcionan y como se pueden dañar. Conectados a todos los huesos y discos de la columna vertebral, la cual hemos revisado en el anterior artículo, hay una estructura en forma de múltiples cuerdas llamada ligamentos. No es tan dura como los huesos no tan blanda como los músculos, y estas bandas de tejido conectado se pueden encontrar en prácticamente cualquier tamaño. Algunos son cortos y van adyacentes a los huesos, pero algunos son muy largos, extendiéndose a lo largo de la columna vertebral. Los ligamentos tienen varias funciones importantes. Dan soporte a la columna vertebral desde la cabeza hasta el final de la columna y mantienen los discos, huesos y músculos en su lugar. De hecho, es su misión principal, mantener todos los huesos juntos, permitiendo doblarse, girarse, y otros movimientos dentro de unos parámetros de seguridad.
Al ser los ligamentos algo de elasticidad y dándoles la habilidad de estrecharse un poco, aunque no demasiado, son perfectos para realizar su tarea. Cuando te doblas hacía delante todo lo que puedes, estos ligamentos llegan al tope de su longitud, e impiden que los huesos puedan moverse más allá de unos límites. Esto es una función importante porque le ahorra a otras partes de la columna, como los discos, la carga de mantener los huesos todos juntos – una tarea que no están designados para hacer. Los ligamentos también juegan un papel importantes en las posturas. Cuando mantienen su longitud y flexibilidad normal, dan soporte a los huesos de la columna manteniéndolos en una buena posición. Sin embargo, con hábitos de malas posturas, los ligamentos en un lado de la columna se pueden estirar demasiado. Con el paso del tiempo (meses o años), el resultado puede provocar dolores de espalda o dolor de cuello, lo cual son signos claros. Cuando los ligamentos reciben daños por males posiciones o movimientos indebidos, tardan mucho en curar porque reciben un suministro de sangre más bien pobre.
Los músculos de la espalda tienen también una estructura parecida a la de unas cuerdas, y son incluso más elásticas que los ligamentos. Al igual que los ligamentos, los músculos se pueden estirar, pero a diferencia de ellos también se puede contraer o incluso acortarse. De hecho, esto es lo que pasa cuando levantas una taza de café, lanzas una pelota o haces cualquier cosa que requiere un movimiento de tu cuerpo. Los músculos se alargan y se acortan, tirando de los huesos en diferentes direcciones para coordinar los movimientos. Cuando levantas algo, lo empujas, tiras, transportas o realizas cualquier actividad, los músculos están haciendo su trabajo.
Los músculos de la espalda también trabajan para impedir que tu cuerpo haga ciertos movimientos no deseados. Por ejemplo, si estás sentado en una barca y esta empieza a inclinarse hacia la izquierda, los músculos de tu cuerpo responden coordinando los movimientos de tu cuerpo hacia la derecha para mantener la barca estable. Lo cierto es que los músculos de la espalda son realmente unos elementos que trabajan mucho y se pueden considerar los mejores amigos de tu espalda. Cuando están en buenas condiciones, mantienen la fuerza, resistencia y flexibilidad, lo cual permite moverse y trabajar con menos riesgo de tener una lesión o un dolor no deseado. Cuando se trabaja adecuadamente, estos músculos pueden reducir drásticamente la carga en los huesos, juntas, discos y ligamentos. En contraste, cuando los músculos de la espalda tienen problemas por la falta de uso o por una lesión, tiende a perder tamaño, fuerza, resistencia y flexibilidad.
¿Cómo funcionan los músculos? Básicamente, cuando quieres moverte, tu cerebro envía un mensaje a través de los nervios al músculo correcto. Cuando el mensaje llegar al músculo, los elementos químicos dentro del músculo causan que se acorte. Al estar el músculo conectado al hueso, este acortamiento empuja el hueso. Si la fuerza de este acortamiento es lo suficientemente fuerte, el hueso (y por tanto el cuerpo) se mueve. Para alargar, relajar o volver a su posición de relajación, los músculos requieren inglés. Si un músculo se queda sin energía o se fatiga, no puede relajarse a su longitud original. El resultado final puede ser lo que se llama tirantez muscular. Según usas los músculos, algunos de los más pequeños en la espalda pueden empezar a cansarse y acortarse. Cuando esto ocurre, los huesos de la espalda s unen juntos de forma más apretada que lo normal. Esta constricción por si misma puede causar dolor de espalda y limitar que nos movamos de forma más flexible. De hecho, mucha gente con problemas de dolor de espalda, es debido a esta tirantez debido a la fatiga y le desgaste de los músculos de la espalda.
A corto plazo, esta fatiga muscular puede resultar en un ligero dolor de la espalda baja, pero si este problema continúa día tras día, mes tras mes y año tras año, la espalda se puede desgastar mucho más rápido de lo que debería. Si los músculos de la espalda no están debidamente estirados y flexionados, se puede sufrir una lesión. Si se tiene suerte, la lesión solo será un esguince o un doloroso estiramiento. Por desgracia, los músculos se pueden dañar de forma severa. Las buenas noticias son que al tener un buen suministro de sangre, suelen curarse rápidamente. En la siguiente parte de la artículo hablaremos de las juntas, las cuales son partes muy importantes de la nuestra espalda. Lo puedes leer pulsando aquí.