Dejar de lado los pensamientos negativos
Fracaso, decepción, malos pensamientos… ya lo hemos visto antes. Muchas veces, empezamos algo con la mejor de nuestras intenciones solo para acabar donde empezamos. Nadie dijo que iba a ser fácil – un cambio real requiere mucha dedicación. Sin embargo, ¿hay algo más que está previniendo nuestra felicidad aparte de los problemas que tenemos a lo largo de nuestra vida? Muchos estudios sugieren que nuestro humor está directamente relacionado con nuestra memoria. Esto significa que tenemos pensamientos felices cuando estamos contentos y pensamientos tristes cuando estamos decaídos, causando una sucesión de pensamientos negativos sin no tenemos cuidado.
Nuestras emociones sirven como unidades de memoria, por lo tanto, causan que recordemos ciertos recuerdos cuando tenemos emociones similares a esas ocasiones. Cada vez que nos enfrentamos a dificultades en la vida, recibimos un impacto en nuestro humor. Pérdida de un trabajo, problemas con la pareja, problemas de sobrepeso, etc. pueden ponernos en un punto donde los pensamientos negativos surgen de repente. Si mantenemos estos pensamientos negativos, nuestras mentes conjurarán malas experiencias pasadas que ayudarán a continuar el ciclo.
Echar combustible al fuego solo lo alimentará más, y es lo que explica de alguna manera si decidimos si algo es positivo o negativo – la decisión es causada por el humor que tengamos. Dicho de otra manera, una vez que estemos de mal humor, nuestros cerebros elegirán ver hecho futuros de una forma más negativa que si estuviéramos de buen humor. En teoría, una vez que entramos en el círculo del mal humor, se pueden ver cosas que pueden ser positivas como algo malos, y seguir recibiendo recuerdos pasados desagradables. Es algo que parece difícil evitar una vez que estamos metidos ¿verdad? Sin embargo, hay una forma muy simple para romper esta cadena de pensamientos negativos.
Para empezar, podemos hacer pequeños cambios. Hace falta algo más que decirlo para poder realizar el cambio. No vale decir simplemente “voy a perder peso”, hay que realmente empezar a hacer cosas para lograrlo. Hacer pequeños cambios que sean sencillos y dentro de nuestras expectativas, cambiará nuestra actitud con el tiempo. Por ejemplo y usando el ejemplo del peso, podemos reemplazar los huevos con beicon o el bocata de chorizo de medio día, por fruta, cereales o yogures. Podemos plantearnos andar después de cada comida. Con estas pequeñas cosas, iremos viendo pequeños éxitos que nos motivarán para ir en la dirección correcta. Esto se puede aplicar a todo lo que hagamos.
Conocer a personas nuevas ayuda a alejar los pensamientos negativos. Los humanos somos criaturas sociales y necesitamos en general tener conexiones para sentirnos aceptados. Crear nuevos lazos y amistades no solo nos expone a nuevas actitudes y pensamientos, sino que nos hace sentir que pertenecemos a algo más global. Estas relaciones nos permiten alejarnos de estos pensamientos negativos.
Otra cosa que podemos hacer para al alejar estos pensamientos negativos, es salir de nuestra zona de seguridad, o dicho de otra manera, de la rutina en la que nos hemos metido y nos sentimos seguros. Esto nos puede hacer sentir incómodos, pero también nos puede ayudar a cambiar nuestra perspectiva de la vida y el mundo que nos rodea. Hacer lo mismo una y otra vez solo hará que sigamos con el mismo ciclo de siempre y caer en una rutina que no ayuda demasiado. Por supuesto, nosotros somos los que tenemos que romper esta sucesión de mal humor, aunque estos sencillos consejos realmente ayudarán a conseguirlo.
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