¿Cuál es el mejor sitio para que te disparen?
Desgraciadamente, existen muchas armas en el mundo, y depende al país donde vayamos, el número de armas por habitante puede resultar una cifra que de verdad nos puede aterrorizar. Con todas las armas que existen y depende donde estemos, las probabilidades de recibir un disparo disminuyen o aumentan. Si estás cerca de un tiroteo, ¿qué es lo mejor que podemos hacer? Algunos especialistas en seguridad dicen que una rápida retirada es la mejor estrategia. Si no es posible, hay que buscar un lugar de estar a cubierto. Esconderse detrás de un objeto que pueda absorber la fuerza de los disparos es la mejor idea. También los es tumbarse en el suelo, lo cual presenta un blanco más complicado para los tiradores.
Estos estudios aconsejan a personas (fuerzas de seguridad o ejercito) que tengan chalecos antibalas, que orientes su cuerpo hacia donde viene la amenaza. La mayoría de la gente que está realizando el tiroteo tiende a apuntar al blanco más fácil – al abdomen. Por tanto, al llevar estos chalecos antibalas que cubren la parte frontal y la parte trasera, la protección es mayor. Por supuesto, estos estudios no son recomendables para civiles que no llevan este tipo de protección. Pero en el peor de los casos, ¿Cuál es el mejor sitio para que te disparen si al desgraciadamente ocurre? Lo cierto es que no hay un “mejor” sitio para que te disparen.
Según estudios de balística - que se encarga del estudio de los proyectiles – es cuestión de suerte. Hay gente que la disparan en áreas que son fatales y consigue sobrevivir, y otras son disparadas en zonas que no son mortales y mueren. Sin embargo, la zona más dolorosa para recibir un disparo es la pelvis. El conjunto de nervios que se agrupan en esa zona enviarán y distribuirán el dolor por todo el cuerpo de una forma rápida y eficiente. Se puede pensar incluso en un sitio peor hablando médicamente, y es el cerebro. Los corazones se pueden reparar, ya que existen los corazones artificiales, pero de momento no existen los cerebros artificiales.
Sin embargo, el cerebro no es necesariamente el lugar más letal para ser disparado. Hay un alto porcentaje de personas que son disparadas en la cabeza que consiguen sobrevivir. De todos modos y volviendo al tema principal del artículo, ¿Dónde es el mejor lugar para recibir la bala? Como se ha dicho, no hay un mejor sitio, pero hay algunas zonas mejor que otras. Antes de decir el lugar justo de nuestro cuerpo, lo primero que debemos saber es algo sobre las balas y los efectos que tiene en nuestro cuerpo.
El estudio de lo que las balas hace a nuestros tejidos, huesos y organismo, entra dentro del campo de la balística, y se llegan a diferentes conclusiones sobre lo dañino de estos proyectiles en nuestro organismo. Una bala es un transporte de fuerza, y su propósito es transferir esa energía dentro de nuestro cuerpo. Esta energía causa todas las heridas descritas por herida de bala, ya sea de manera directa o indirecta. La herida ocasionada está directamente relacionada con la energía cinética. Es una medida del peso de la bala, la velocidad y la trayectoria gravitacional. La combinación de las tres describe el daño que causa la bala.
Según la bala entra en nuestro cuerpo, causa una herida de laceración y aplastamiento. La bala punza los tejidos y el hueso, aplastando o empujando cualquier cosa que se ponga en su camino. Cuando la bala atraviesa el tejido, crea una cavidad que puede ser treinta veces más ancha que su ruta (el camino que toma). Esta cavidad se cierra detrás de la bala al segundo de pasar la bala, pero el efecto que causa puede dañar tejidos cercanos, órganos y huesos por medio de ondas de choque.
El tipo y cantidad de heridas hechas por una bala también depende de lo que se encuentre en su camino. Los tejidos blandos pueden transportar las ondas de choque más fácilmente que los huesos, pero al ser el hueso más denso, absorbe más fuerza y daños. Los huesos también se astillan, causando más daño si cabe, ya que los fragmentos atraviesan el cuerpo como si fueran proyectiles a su vez.
Una bala que atraviesa el cuerpo de lado a lado, y creando una herida de salida, generalmente causará menos daño que una bala que se queda incrustada en el organismo. Esto es porque una bala que se queda incrustada en el cuerpo transfiere toda su energía cinética, causando muchos más daños. Esta es la meta de los diseños balísticos modernos. Por tanto, basándonos en esta información, podemos sacar algunas conclusiones sobre las zonas que podrían ser las mejores para recibir una bala.
Una bala puede dañar los huesos, y un hueso también puede asegurar que una bala no abandone nuestro cuerpo. Es obvio que los sitios con una gran masa de huesos no son los lugares ideales para recibir la bala, como pueden ser las costillas. Otra zona que hay que evitar es donde se agrupan los nervios, y como no, los órganos vitales. Esto deja fuera el abdomen y la cabeza. Por lo tanto, parece que los brazos y las piernas son los mejores sitios para recibir una bala. Sin embargo hay un problema. Los muslos y la parte superior de los brazos tienen arterias de consideración, y si una bala las daña, la pérdida de sangre puede ser fatal en cuestión de minutos. Por lo tanto, las piernas y los brazos también quedan fuera.
Esto nos deja las manos y los pies. Basándonos en la localización y la relativa distancia de órganos vitales, parecen ser los mejores sitios para recibir una bala. Por supuesto, nos dañará huesos y será una experiencia dolorosa, pero no pondrá en peligro nuestra vida. Los fragmentos de hueso no podrán llegar a zonas delicadas de nuestro cuerpo.