¿Nos quedamos más con los recuerdos malos que con los recuerdos buenos?
Pregúntale a alguien donde estaba cuando ocurrieron los atentados del once de septiembre, y hay muchas opciones que lo recuerden sin tener apenas una duda. Pueden incluso recordar algunos detalles específicos sobre ese día, como lo que estaban haciendo exactamente cuando vieron la noticia en los medios. Esta curiosa habilidad de recordar incluso pequeños detalles alrededor de un hecho trágico o traumático está directamente relacionada con la intensidad del propio hecho. Dicho de otra manera, cuando más emocionalmente dura sea la experiencia para nosotros, más probabilidades habrá que la grabemos en nuestro memoria. Esto es porque la memoria y la emoción están fuertemente ligadas al cerebro humano.
Sin embargo, mientras que las personas suelen recordar fácilmente momentos trágicos y algunos detalles insignificantes asociados con ellos, mucha gente puede tener dificultades para recordar momentos más felices de sus vidas. Por ejemplo, solemos tener pocos recuerdos de nuestros cumpleaños o navidades, a no ser que sea algo muy específico que nos devuelva alguna imagen de lo que hicimos. Esto nos hace preguntarnos ¿Nos acordamos más de los recuerdos malos que de los recuerdos buenos? Antes de contesta, ayuda conocer un poco sobre el proceso de la formación de memoria y los factores que lo influencia.
Cada una de nuestras estimula nuestros centros de memoria en maneras muy determinadas. Hay varias estructuras cerebrales y caminos neuronales envueltos en la formación de la memoria y los recuerdos, pero el punto esencial de nuestra pregunta que las experiencias cargadas emocionalmente, son reforzadas por la activación de la amígdala y otras partes del cerebro que son el centro del proceso emocional (sobre todo el miedo). Esto tiene sentido desde una perspectiva evolutiva, ya que el poder recordar momentos de peligro y de extremos terror es vital para sobrevivir. Dicho de otra manera, tendríamos serios problemas si no recordáramos ciertas cosas que nos pueden poner en peligro.
En la sociedad moderna, los recuerdos malos o muy malos pueden debilitar psicológicamente. Por ejemplo, los veterano de guerra pueden experimentar vivos recuerdos de estar en una zona de combate cuando vuelven a su vida civil, lo cual puede ser muy estresante. Los recuerdos fuertes suelen tener un impacto emocional que pueden causar incluso síntomas físicos, especialmente si se trata de eventos traumáticos. Algunos de estos síntomas incluyen palpitaciones, problemas para respirar, ansiedad, o incluso reacciones más graves.
Las buenas noticias son que la gente también se puede beneficiar de revivir experiencias positivas, como la sensación de haber experimentado momentos muy felices. Esto es porque los recuerdos buenos pueden causar la liberación de dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer. Estos recuerdos positivos pueden afectar positivamente nuestra salud mental y se puede usar como terapia para reducir los síntomas de los malos recuerdos. Con esto en mente, existen formas de reducir el impacto de las memorias negativas.
Algunas personas parecen tener un don innato para ocultar las experiencias negativas en sus vidas y magnificar las positivas. Todos conocemos a alguien que parece que siempre está contento y con buen ánimo, recordando siempre cosas positivas. ¿Estás recordando estos individuos los recuerdos buenos más que los malos? Si es así, ¿Es esta habilidad un tema de mentalidad sobre la memoria? ¿Hay gente que está más desconectada con un acercamiento más pesimista? Según algunos estudios, la habilidad de minimizar el impacto negativo de los recuerdos requiere un esfuerzo aprendido y consciente. Esto se puede hacer con un experto en el tema. Hay también técnicas para sobreponerse al estrés asociado a los malos recuerdos, incluyendo métodos de relajación y ejercicios de pensamiento positivo.
Ahora que sabemos la estrecha relación entre memoria y emoción, es posible que sin demasiado esfuerzo podamos hacer que los pensamientos positivos se antepongan a lo negativos, recordando ciertos momentos buenos que recordamos. Mantener una actitud positiva es esencial para que los recuerdos negativos no se hagan con el control de nuestra vida, y así sentirse mejor y con más fuerza.