Como bajar la fiebre con productos de nuestra cocina
Como se ha dicho, la fiebre es un síntoma, no una enfermedad, y no hay una cura específica. De todos modos, hay algunos remedios caseros contra la fiebre que podemos encontrar en nuestra propia cocina. Algunos de estos consejos te harán sentir mejor mientras la fiebre se disipa.
Agua – Bebe mucha agua, ya que es lo mejor y más aconsejable. Cuando tenemos fiebre perdemos, solemos perder mucho líquido y necesitamos hidratarnos. No solamente es bueno beberla, sino que darnos un baño o mojarnos frecuentemente con agua entre templada y fresca, nos aliviará y ayudará a encontrarnos mejor. Sin embargo, no debemos hacerlo con agua helada.
La piña – Cuanto más fresca, mucho mejor. Es un de los agentes con anti-inflamatorios naturales que pueden luchar contra los efectos molestos de la fiebre. La piña además tiene un zumo que es ideal para prevenir la deshidratación.
Las pasas – Hervir pasas en agua hasta la ebullición, es un buen método para no deshidratarse durante el día. Tener una botella con esta mezcla para ir dando sorbos aliviará la fiebre progresivamente.
Los polos – Reducen el riesgo de deshidratación. Existen muchos tipos de polo y de todos los sabores, y es ideal sobre todo para los niños con fiebre, que no pondrán pegas para tomar estos ricos refrescos.
Agua con sabor a manzana – Sabe muy bien, refresca y alivia los malos ratos de la fiebre, y mantiene hidratado. Es bastante fácil de hacer, ya que los preparativos consisten en tres manzanas, las cuales hay que pelar, sacar el corazón y luego cortar en gajos. Se ponen en un envase con ¾ de agua. Lo ponemos a ebullición hasta que las manzanas queden blandas. Cuando veamos que está en su punto, sacamos los trozos de manzanas exprimiéndolas suavemente para no desmenuzarlas en el agua. Añadimos dos cucharadas de miel, y podemos tomarla como si fuera una infusión.
Zumo de frutas – Reemplazará los fluidos que perdemos debido a los sudores. La limonada es una buena elección también.
Lechuga – Derrama un vaso de agua hirviendo sobre una cabeza de lechuga y deja que sude, cubriéndola durante unos quince minutos. El liquido resultante, que es ni más ni menos que una infusión de lechuga, nos mantendrá hidratados y nos ayudará a dormir.
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