Remedios para combatir el estrés
Necesitarás la lista de cosas que te pueden producir estrés, lo cual se explica en la anterior parte del artículo. Una vez que tengamos más o menos claras las cosas que nos ocasionan estrés, nos podemos poner en marcha para buscarle solución. Lo primero que hay que pensar es en ser creativo y positivo sobre las cosas que nos están agobiando, y no caer en actitudes negativas. Para empezar y cuando nos sintamos agobiados y estresados, debemos respirar profundamente por la nariz y exhalar muy despacio por la boca. Con este sencillo procedimiento, mucha gente siente un alivio inmediato. No es mala idea irse apuntando las cosas que se nos vayan ocurriendo para aliviar los momentos de estrés. Pondremos algunos ejemplo para dar una idea clara de lo que queremos decir.
Si el problema está en tu entorno de trabajo (ya sea por un jefe abusivo o unas tareas demasiado pesadas), si no vemos una solución interna a este problema, puede que sea una buena idea preparar nuestro CV y buscar un trabajo más acorde con nuestro carácter. ¿Es la cafeína lo que te pone tan alterado? Haz un compromiso de rebajar las cantidades gradualmente y eliminar el café, te o cualquier producto que lleve cafeína. ¿Estás teniendo problemas para dormir porque vives al lado de un aeropuerto y te despiertan cada dos por tres? Si has usado tapones para los oídos y no han servido de nada, puedes considerar cambiar de vecindario.
La meta de esto es ser lo más creativo posible sin llegar a ser extremista. No hay nada de malo en tomar una importante decisión sobre algunos problemas si nos están afectando la salud. El truco es medir el impacto de lo que te estresa y sopesar los costes de eliminarlos, frente a lo que te supone en términos de salud y bienestar. Si pensamos con claridad y objetividad, las causas externas son de alguna manera controlables, y se trata de organizarnos y priorizar las cosas. Es sobre hacer que algunos elementos estresantes sean más tolerables.
Cuando tienes muchas cosas que hacer y poco tiempo para hacerlas, es fácil sentirse sobrecargado y agobiado. Como se ha comentado antes, apuntarse las cosas nos puede ayudar, y escribir una agenda para organizar nuestras tareas nos puede solucionar muchas cosas. Puede ser una agenda electrónica, un ordenador de bolsillo, o cualquier cosa que nos sirva para poner en orden las cosas. Saber lo que tenemos que hacer en los próximos quince minutos y tenerlo todo bajo control, aleja la sensación de ansiedad que provoca no tener las cosas en sitio. Esto es solo si no podemos tomarnos las cosas con más calma y retrasar algunas de las cosas que tenemos que hacer.
La idea de crear listas ya viene de hace tiempo, hagas como las hagas, Una vez que tengas tu lista de tareas hecha, hay que ir priorizándolas. Si una tarea parece ser demasiado pesada o llevar mucho tiempo, intenta partirla en tiempos más pequeños o fases, que te ayuden ha realizarlo de una forma más comedida. Si notas que hacer este tipo de listas te ayuda, prueba hacer dos listas: Una lista corta para cosas que tienes que hacer durante la semana, y otra más larga para cosas que tienes que hacer a lo largo del mes. Se trata de que te organices para que los nervios no puedan jugarte una mala pasada por si no vemos cuando hacer las cosas.
Una vez que tienes las listas bien definidas y priorizadas, consúltalas todas las mañanas mientras desayunas o simplemente te tomas el primer café. Levántate con tiempo para no andar con prisas. De esta manera tendremos tiempo de sobra para nosotros e iremos por delante de muchas de las cosas que tenemos en mente con respecto a nuestro tiempo. Si llegas a enfrentarte a una sobrecarga de cosas, tómate cinco minutos para prioriza lo que más te convenga basándote en la lista. Al menos, aunque no te de tiempo de hacerlo todo, lo más importante quedará hecho.
No es mala idea delegar tareas que no podemos hacer por nosotros mismos. La frase “si quieres que las cosas salgan bien, hazlas tu mismo”, lo único que conseguirán es dejarte un enorme volumen de trabajo. Hay que movernos por escenarios realistas, donde un poco de ayuda nunca viene mal. La soberbia y la cabezonería no deben influenciarnos para realizar las cosas.
Practica la imperfección. Esto no significa que debes hacer las cosas mal en proyectos importantes, sino que te debes dar un descanso de vez en cuando. Por ejemplo, cuando estés muy cansado al llegar a casa de trabajar, olvídate de lavar los cacharros o la ropa y acuéstate. Si estás realmente agobiado y presa del estrés, reasigna una tarea o reunión. La reducción del estrés te hace más productivo en las cosas que hace a tu alrededor. Si te obligas a hacer muchas cosas bajo el estrés, usualmente no saldrán tan bien como deberían.
En la siguiente parte del artículo, aprenderemos a relajarnos. Lo puedes ver pulsando aquí.