La salud en el hombre a partir de los 40
Celebrar un cumpleaños que integra un cero en la cifra, tiende a ser algo cada hay que tener en cuenta. Pasar de los veinte a los treinta años, es un paso a la madurez, pero pasar de los treinta a los cuarenta tiene que ser algo a lo que prestemos especial atención – especialmente cuando se trata de salud. Después de todo, nuestro cuerpo es una máquina a la que hay que cuidar cada vez más según pasan los años, como si de un coche se tratara. Al llegar a los cuarenta, la vida probablemente ha cambiado mucho desde la época de los 20, y lo más seguro es que la vida sea más seria y con más responsabilidades. Todos los cambios en el estilo de vida de la madurez – trabajo, familia, etc. – pueden afectar a nuestra salud y por eso debemos tomar con más seriedad las medidas para estar en perfectas condiciones. Las buenas noticias son que con simplemente dar unos simples pasos, se podrá pasar por esta década de una perfectamente saludable y sin problemas.
De todos modos, la palabra clave es hacerlo “ahora” y no ir dejándolo para algún día en el futuro. No te sentirás físicamente mucho más diferente, y de hecho hay ciertos aspectos de tus condiciones físicas que llegarán a su apogeo en los cuarenta. Será más fácil que nunca pasar los exámenes médicos y las pruebas que tengamos que hacernos (por supuesto, siguiendo los sencillos pasos comentados antes). De todos modos, como cualquier persona en los cuarenta, muchos suelen decir “qué lástima que no me cuidará más cuando era joven”. No hay problema, ya que nunca es tarde para empezar, y podemos ponernos en perfecta forma aunque no nos hayamos cuidado demasiado de jóvenes. Obviamente, cuanto antes empecemos mejor.
Vamos a empezar este artículo sobre la salud en el hombre hablando de la salud en los huesos, lo cual suele ser más mencionado en mujeres que en hombres. Sin embargo, después de los cuarenta, los huesos en los hombres comienzan a declinar. Esto puede llevar mayores probabilidades de tener fracturas. En su mayor parte, esta pérdida de masa ósea en la década de los cuarenta es ínfima. Sin embargo, si tienes un historial familiar de osteoporosis, si fumas o si prefieres estar tumbado en el sillón en lugar de ir al gimnasio, podrías considerar hacer una densitometría ósea, que sirve para medir la densidad ósea que tenemos. Incluso si no estamos perdiendo masa ósea, esta prueba puede darnos una buena referencia para futuras medidas.
Para ayudar a mantener tus huesos fuertes y con un tamaño correcto, podemos considerar tomar diariamente mil miligramos de calcio combinado vitamina D, lo cual ha demostrado que mejor al habilidad de absorber los nutrientes que alimentan a los huesos. Hacer algo de ejercicio ligero con pesas y andar mucho, ha demostrado que ralentiza la pérdida de masa ósea.
Por otro lado, también debemos prevenir cualquier problema de próstata que pueda surgir. Aunque es algo que debemos tener presente en los cuarenta, no está de más empezar a hacer un seguimiento a los treinta. Esto es porque los casos de cáncer de próstata detectados a los treinta, hay tenido mejor solución que cuando son detectados más tarde en la vida. Esto no significa que haya que obsesionarse con este tema. Hay un porcentaje bajísimo de personas por debajo de los cuarenta que tienen este tipo de cáncer. Sin embargo, como nuestra meta es combatir esta enfermedad antes de que aparezca y en sus fases iniciales, debemos hacernos una revisión si frecuentemente orinamos (sobre todo de noche), nos duele al orinar o hay restos de sangre en la orina, dificultad para mantener una erección, y si tardamos bastante en empezar a orinar. Si notas algunos de estos síntomas, hay que ir al médico para pedir su opinión.
Una vida sedentaria es siempre mala, pero según nos hacemos mayores puede ser peor. Como muchos y muchas ya habremos notado, a partir de los treinta la grasa se suele acumular más fácilmente y cuesta más quitarnos ese peso que nos sobra. El problema es que nuestro cuerpo quema cada vez menos calorías según pasa el tiempo, y estas se van acumulando en diferentes zonas. La solución es simple: hay que comer menos.
Esto puede sonar mal y nada divertido, pero nos lo tenemos que plantear como una cambio en nuestra vida que tiene que ser constante. Como posiblemente estemos comiendo más cantidad de comida de la que realmente necesitamos, acortar este consumo nos proporcionará ventajas, empezando por perder peso.
Como se ha comentado en otros artículos, hay que comer porciones pequeñas y varias veces al día. Sobre todo por la noche, debemos limitar el consumo de comida, ya que es cuando las calorías se acumulan más fácilmente. En la siguiente parte del artículo seguiremos hablando de algunas formas de mantener una salud perfecta a los cuarenta. Lo puedes ver pulsando aquí.