Síntomas de la varicela, contagio y tratamiento
Como se ha dicho en el anterior artículo sobre la varicela, una vez que el virus ha entrado en el riego sanguíneo, el sistema inmunológico reconoce el invasor y comienza a luchar contra el después del periodo de incubación. Se puede notar esa lucha en forma de fiebre, la cual dura entre dos y tres días. La fiebre suele aparecer en adultos antes de que aparezcan las manchas en la piel, mientras que en los niños suelen tener primero la estos molestos granos. Las pequeñas pústulas o vesículas, son membranas con un líquido claro en su interior. Se forman en pequeños puntos rojos en la piel de un tamaño entre uno y cuatro milímetros de diámetro. El líquido dentro de las vesículas contiene una sustancia química que estimula las células nerviosas de la piel. Los nervios entonces alertan al cerebro de que el cuerpo le pica mucho.
Aunque sea algo desagradable, los picores son realmente una señal positiva de que el organismo está luchando para librarse del virus. Tres o cuatro días después, el picor suele remitir y los granos revientan y comienzan a cicatrizar. El número y localización de las vesículas puede depender con la edad, condición de la piel o si nos hemos vacunado. En general, estos granos comienzan en el cuero cabelludo, cara y región abdominal. Desde ahí, estas vesículas pueden aparecer en todas partes, que va desde los párpados, boca hasta los genitales. Cuando la persona está previamente vacunada contra la varicela, suelen aparecer muchas menos vesículas de este tipo.
Después de más o menos una semana, estos granos se secan y el virus deja de ser contagioso. Hasta entonces, los pacientes deberían no relacionarse muchos para no pasar el virus a otras personas. Según los síntomas físicos desaparecen, el virus se desactiva pero permanece en las células nerviosas del cuerpo. A lo largo de nuestra vida, la varicela puede reaccionar al estrés o la edad en forma de un tipo de herpes. Lo cierto es que esta infección inicial a la desactivación del virus, muestra lo que pasa cuando se contrae la varicela. Lo cierto, es que aunque la varicela no suele tener mayor problema para la salud que estar una semana en casa, puede tener complicaciones y convertirse en algo más grave. Por tanto, siempre es conveniente visitar a un médico y seguir sus consejos. Incluso en muchos casos es aconsejable la vacunación.
Las vacunas son como entrenadores personales para nuestro sistema inmunológico. Fortalecen la habilidad del cuerpo para combatir con éxito enfermedades específicas al estimular los anticuerpos, o proteínas que luchan contra las infecciones. En los lugares donde se ha administrado esta vacuna, los casos han descendido bastante. De todos modos, al poder coger la enfermedad aun estando vacunados, se recomienda una segunda dosis de la vacuna, lo cual protegen mejor o hace los síntomas más ligeros si llega a tener la varicela. En la mayoría de los casos, la varicela puede ser tratada en casa, ya que suele ser cosa de una semana.
Una de las cosas que se aconsejan, es no rascarse las vesículas ya que puede extender la infección, y aparte de esto, las bacterias que tengamos en las uñas pueden provocar una segunda infección. Aunque normalmente el problema dura una semana, hay uno grupo de riesgo que debería tener más cuidado a la hora protegerse con las complicaciones de la varicela. En este grupo están las mujeres embarazadas, personas con el sistema inmunológico debilitado, personas que están tomando esteroides por tratar otra enfermedad como el asma, niños muy pequeñas que pueden ser más vulnerables a la enfermedad, etc.