Teorías del envejecimiento
Una de las primeras teorías que seguro que nos suenan es la del reloj biológico. Según esto, es un temporizador interno sonando a un promedio determinado. La teoría dice que el ADN, el material genético de las células, mantiene las claves de nuestro fallecimiento desde el primer día. Mientras que esta teoría del envejecimiento parece fatalista en la superficie, hay que recordar que la biología no tiene nada que ver con el destino. No puede cambiar tus genes, pero puedes ralentizar el paso del tiempo con una buena nutrición y una actividad física regular. El cuerpo produce hormonas que ayudan a regular nuestras funciones, incluyendo el crecimiento y comportamiento, la reproducción y las funciones inmunológicas. En nuestra juventud, la producción de hormonas es alta, pero según nos vamos haciendo mayores, el nivel de hormonas va decayendo causando que al cuerpo le cueste más repararse y mantener las funciones en buen estado.
Las células al trabajar producen sustancias sobrantes. Con el paso del tiempo, las células producen más residuos de los que puede eliminar, lo cual puede ser un factor para que nuestro cuerpo se vaya deteriorando gradualmente. Algunas de estos residuos hacen que la grasa se acumule en ciertos órganos lo cual interfiere para que hagan su función de manera correcta. La proteína de colágeno es el corazón de esta teoría. El colágeno (es más o menos el pegamento de nuestro cuerpo), es una de las proteínas más comunes que forman la piel, los huesos, ligamentos y tendones. Cuando somos jóvenes, el colágeno es flexible. Cuando envejecemos, el colágeno se vuelve más rígido y se encoge. Este es el motivo por el que nuestra piel se va volviendo menos elástica.
Según nos vamos haciendo mayores, nuestro cuerpo sigue produciendo sustancias químicas que con el paso del tiempo, como son los antioxidantes, como repuesta a ciertas condiciones, como agentes externos (humo del tabaco, exposición al sol, etc.), y que pueden acabar perjudicando a las células sanas en su lucha por mantener nuestro cuerpo estable. Acaban destruyendo o alterando nuestro ADN y modifican algunas de las funciones normales de las células. Esto puede llevar a enfermedades coronarias o cáncer. Afortunadamente, nuestro cuerpo mantiene un sofisticado sistema de defensa contra estos elementos antioxidantes. El problema es que según envejecemos, estas defensas se vuelven más débiles y pueden ocurrir los daños mencionados.
Otra teoría dice que nacemos con una cantidad de energía. Si vives muy intensamente, esta energía se consume mucho más rápido. Mucha gente se basa en esta teoría diciendo que una vida tranquila, sin estrés y más pausada, nos hace vivir una vida más larga y sana. Lo que esta claro, es que tener un sistema inmunológico fuerte es la mejor defensa contra gérmenes, toxinas y cualquier agente externo o interno que se nos presente. Por supuesto, con la edad, nuestro sistema de defensas se hace menos eficiente produciendo menos anticuerpos. De hecho, algunos anticuerpos que se producen en la vejez son dañinos para nosotros.
Aunque todavía no comprendamos del todo el proceso de envejecer, como hemos visto, se saben unas cuantas cosas. En lo que todo el mundo coincide, es que una vida sana y organizada es nuestra mejor estrategia de llegar a la vejez con prácticamente todas nuestras funciones en bien estado.
Principio...